Dublín es una capital pequeña con una gran personalidad. Sus parques perfectamente cuidados y su elegante arquitectura georgiana le llamarán la atención, pero el mayor atractivo de la ciudad son sus propios habitantes. Los dublineses son unos anfitriones magníficos, con un espíritu contagioso y cautivador. Carismáticos y sociables, los lugareños le guiarán encantados a sus pubs favoritos, le contarán la colorida historia de su patrimonio y participarán en ingeniosas conversaciones mientras disfrutan de una pinta de Guinness. Dedique tiempo a conocer a la gente y la historia de la ciudad, y su viaje a Dublín será, sin duda, memorable.
Si hay algo que apasione a los dublineses más que su patrimonio, es el fútbol gaélico. Para codearse con los aficionados más fieles y conocer de cerca la vida local, busque un taburete en un pub del barrio de Ballybough durante el día del partido. Llegue pronto y póngase una camiseta azul cielo para parecer un lugareño mientras disfruta de una pinta.
Los irlandeses también están orgullosos de su historia literaria, y no hay mejor lugar para explorarla que el Trinity College. Samuel Beckett, Oscar Wilde y Bram Stoker son algunos de los antiguos alumnos de esta prestigiosa universidad, que también alberga el Libro de Kells, de 1200 años de antigüedad. El manuscrito, realizado a mano por monjes, muestra los cuatro evangelios del Nuevo Testamento con una complejidad artística impresionante.
Continúe su recorrido por la historia literaria en el James Joyce Museum, que celebra la vida y obra de uno de los autores más importantes del siglo XX. La primera escena de "Ulises" tiene lugar precisamente en la torre que alberga el museo, y los visitantes pueden darse un chapuzón en Forty Foot, la zona de baño que aparece en la controvertida novela.
Los recorridos literarios por los pubs adentran a los visitantes en la vida de Joyce y otros célebres escritores que hicieron de Dublín su hogar. Las visitas están llenas de historia y humor, y llevan a los visitantes por lugares emblemáticos dedicados a Joyce, Yeats, Wilde, Beckett, Shaw y otros.
A los irlandeses les encanta la música tanto como a sus escritores, y los pubs de Dublín suelen ofrecer sesiones animadas con lugareños de voz ronca y violines que tocan jigs tradicionales. Nada se compara con el ambiente alegre de una sesión en directo, y algunas de las mejores se celebran en los pubs de la moderna zona de Temple Bar. Allí, puede esperar una buena pinta, bailes animados y muchos silbidos, gritos y canciones. No tenga miedo de bajar la guardia y seguir el ritmo con las palmas.
Mientras esté en la zona de Temple Bar, deguste delicias gourmet como caballa ahumada, salchichas de venado y pastel de desayuno al ron. No se vaya sin probar una buena rebanada de pan de soda casero. Si todavía tiene ganas de más cocina irlandesa, deléitese con sopa de col casera, tartas de queso azul cremoso, morcilla exquisita y whisky irlandés de elaboración local.
Los irlandeses son famosos por sus ricas leyendas y mitos, y la capital está impregnada de ellos. Se rumorea que el Dublin Castle, una fortaleza del siglo XVIII, está encantado por los espíritus de aspirantes a invasores decapitados. La cripta de la St. Michan's Church está llena de restos de cuerpos de hasta 800 años de antigüedad. Los visitantes suelen informar de que oyen voces y susurros por toda la iglesia de piedra. El fantasma de un perro de Terranova ronda el Glasnevin Cemetery, pero ocasionalmente se pasea por la St. Patrick's Cathedral, sobresaltando a los visitantes con su desgarrador aullido. Esta es solo una pequeña muestra de las almas que, al parecer, nunca quieren abandonar la ciudad. ¡Visite Dublín y entenderá por qué!